que ni una gran afeitadera
capaz será de darle muerte
con cuchillas de toda suerte.
Ya de lejos se adivina
que no es una sombra china,
sino un auténtico matojo
de fuerte color pelirrojo.
Los varones ríen sin resuello
cuando hablan de tu cabello,
que cuelga sobre tu boca
cual una polar foca
o una vikinga guerrera
¡tal es tu facial cabellera!
Penas porque algún caballero,
ya sea conde o churrero,
acaricie tu suave piel
perfumada de azahar y miel.
Mas... ¿quién piensa en besuqueos
cuando en tu bigote hay fideos?
Son a la mesa tus modales
finos, incluso reales,
mas se posan en tu mostacho
hasta los trozos del gazpacho.
Daréte un sabio consejo:
con una simple maquinilla
o de tu padre una hojilla
este exceso capilar
por sobre tu maxilar
siega sin tener piedad...
¡te lo pido por caridad!
Espero hayas adivinado
lo que con tanto cuidado
y sin ánimo de herirte
he intentado decirte.

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