domingo, 10 de marzo de 2013

Por Dios... ¡afeitate el bigote!

Es tal tu facial pelambrera
que ni una gran afeitadera
capaz será de darle muerte
con cuchillas de toda suerte.

Ya de lejos se adivina 
que no es una sombra china, 
sino un auténtico matojo 
de fuerte color pelirrojo. 

Los varones ríen sin resuello 
cuando hablan de tu cabello, 
de la leonada melena 
que cuelga sobre tu boca 
cual una polar foca 
o una vikinga guerrera 
¡tal es tu facial cabellera! 

Penas porque algún caballero, 
ya sea conde o churrero, 
acaricie tu suave piel 
perfumada de azahar y miel. 
Mas... ¿quién piensa en besuqueos 
cuando en tu bigote hay fideos? 

Son a la mesa tus modales 
finos, incluso reales, 
mas se posan en tu mostacho 
hasta los trozos del gazpacho. 

Daréte un sabio consejo: 
con una simple maquinilla 
o de tu padre una hojilla 
este exceso capilar 
por sobre tu maxilar 
siega sin tener piedad... 
¡te lo pido por caridad! 

Espero hayas adivinado 
lo que con tanto cuidado 
y sin ánimo de herirte 
he intentado decirte.





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