seguro dirás: “¡Qué raro,
unas rimas esta chica
a mi persona dedica”.
Tu sola eres la culpable
de que ya no ría, no hable.
Ya no pienso, solo vago,
entre rima y rima… ¿qué hago?
Anoche de terror quedé inmóvil
¡hice una rima con el número del móvil!
Con la clave del wifi un soneto
que quedó lindo y coqueto.
Ora matrículas de coche,
ora una casa en Bariloche…
todo es motivo de rima,
¡qué tortura, hasta da grima!
Que alguien me dé un remedio
pues me veo de la plaza en medio
vendiendo rimas a un euro.
¡Dios, qué vergüenza, qué apuro!
Hago un terceto del yogur
que venden en el Carrefur*
¡y qué decir del Corte Inglés,
salen rimas a puntapiés!
El nombre de Mercadona,
rara rima que me obsesiona,
convirtióme en... Del Castillo la bufona.
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